Los proyectos de software rara vez se detienen por el código. Se detienen porque nadie tiene a su cargo una decisión, o porque el trabajo nunca se puso por escrito.
Un poco de preparación antes de empezar ahorra mucho tiempo durante el proyecto.
Designe a una persona que decida
Todo proyecto necesita a una persona en el bufete que pueda tomar decisiones. Cuando varias personas deben ponerse de acuerdo en cada detalle, las preguntas pequeñas tardan días.
Esa persona no tiene que ser técnica. Necesita conocer cómo trabaja el bufete y tener la autoridad para decir que sí.
Ponga por escrito cómo se hace hoy el trabajo
Reúna los formularios, las plantillas y los mensajes que su equipo ya usa. Anote quién hace cada paso y qué necesita para hacerlo.
Bastan unas notas sencillas. El objetivo es mostrar cómo se mueve el trabajo, incluidas las partes incómodas.
Decida qué se queda igual
No todo tiene que cambiar. Decida qué pasos quiere conservar tal como están y qué información debe trasladarse al sistema nuevo.
Involucre a quienes lo van a usar
Una herramienta solo sirve si la gente la usa. Pida a quienes hacen el trabajo que lo describan, y muéstreles versiones tempranas.
La capacitación funciona mejor cuando es práctica y se basa en sus propios flujos de trabajo.
Acuerde el alcance antes de empezar
Un alcance claro dice qué se va a construir y qué no incluye. El alcance se cierra antes de empezar a trabajar, de modo que ambas partes sepan qué esperar.
Planifique el día después del lanzamiento
Decida quién cuidará el sistema una vez que esté en uso. El soporte continuo mantiene en funcionamiento lo que se construyó a medida que el bufete cambia.