La mayoría de los bufetes tiene más trabajo automatizable que tiempo para hacerlo. Lo difícil es elegir por dónde empezar.
Un buen primer proyecto es pequeño, repetido y fácil de describir. Le da al equipo un resultado rápido y visible, y muestra a ambas partes cómo trabajar juntas.
Empiece por el trabajo repetido
Busque tareas que alguien de su equipo hace siempre de la misma manera. Por ejemplo, enviar un acuse de recibo estándar, copiar los datos de un correo en un expediente o recordarle a alguien un plazo.
El trabajo repetido es más fácil de describir, de probar y de mejorar que el que cambia con cada asunto.
Verifique cuatro cosas antes de elegir
Antes de escoger una tarea, hágase cuatro preguntas.
- ¿Ocurre con la frecuencia suficiente como para importar?
- ¿Puede escribir los pasos en lenguaje sencillo?
- ¿Es fácil detectar un error y barato corregirlo?
- ¿Puede una persona revisar el resultado antes de usarlo?
Qué dejar para después
Deje para después el trabajo que depende del criterio profesional. Lo mismo vale para cualquier tarea cuyos pasos su bufete todavía no puede describir.
Tenga cuidado con todo lo que toque información sensible de los clientes, hasta que el bufete y quienes construyen el sistema acuerden cómo se manejará.
La inteligencia artificial puede ayudar a clasificar, redactar y resumir. Una persona siempre revisa el resultado antes de usarlo.
Primeros proyectos habituales
- Formularios de admisión de clientes y seguimiento
- Recordatorios de plazos y tareas
- Traslado de información entre las herramientas que el bufete ya utiliza
- Redacción de mensajes de rutina para que una persona los revise
Cómo decidimos juntos
En un diagnóstico, revisamos cómo trabaja hoy su bufete y establecemos qué mejorar primero y en qué orden. El diagnóstico tiene un precio fijo, acordado antes de empezar.